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Verano - Capitulo 3

Mi vida ahora ha dado un giro de 180º. Mientras que hace unas semanas no tenia ni un peso para gastar y todo el tiempo del mundo, ahora me exploto por un puñado de pesos y no tengo ni un segundo libre para escribir. Ahora entiendo al mundo materialista que me rodea: Comprar cosas es, al parecer, la mejor manera de equilibrar tu tiempo y tu dinero.

Fui, como todo un cualquiera, al centro comercial que queda cerca a mi casa. Estaba buscando unos Converse rosados que llevo queriendo hace un año. Desafortunadamente no los encontré, así que decidí comprar algunos discos, algunos que ya tuviera en CD pirateado. Solo para poder sentir ese extraño placer materialista que me excita peor que no me atrae lo suficiente.
Visite dos tiendas de discos. Grandes tiendas de discos en donde supuse no se me haría difícil buscar algo de Belle and sebastian, pero quizá si algo de Múm o de The postal service. Por culpa de Internet a las tiendas de discos les ha tocado abrir su rubro y llenar sus almacenes de libros. Entre ellos vi un nombre que siempre olvido: CRUMB. Me acerque rápidamente y los vi. Le di las gracias a un dios imaginario e inexistente, suspire y me pregunte por que me demore tanto en viajar a Argentina.

Compré con completa satisfacción el primer libro de obras completas de Robert Crumb, Mis problemas con las mujeres. De este genio depravado del comic, o genio del comic depravado como prefieran llamarle, solo había visto la película de El Gato Fritz que no es sino un montón de filosofadas para esconder el verdadero propósito de la película: Pornografía entre animales.
Leyendo a Robert Crumb me doy cuenta que lo que me pasa a mi le pasa a todos los genios: Solo ligamos con locas que de una u otra manera o terminan rompiéndonos el pito o casándose con nosotros (salveme dios de la segunda). Este artista no es recomendado para feministas, lesbianas ni mujeres en general.

Hoy mientras trabajaba recordé a mi primer maestra de literatura. Yo no tendría mas de 10 años cuando descubrí por la noche a la empleada del servicio escribiendo en un cuaderno. No recuerdo que decía, pero recuerdo unos dibujos feos y cursis que acompañaban las letras, escritas de manera suave y perfectamente armoniosas. Con curiosidad, esa curiosidad inocente que no desea tomar ventaja de lo que aprende, le pregunte como podía escribir si estaba todo el día limpiando y trabajando. Ella solo me respondió: "Aunque mis manos estén en el suelo, mi mente esta en las estrellas".

2 comentarios:

la osa menor dijo...

La mente en las estrellas sí, y mientras friegas los platos navega y navega..... luego te vas al teclado y ya no recuerdas ni papa de la navegación interestelar y entonces a otra cosa mariposa.

Mónica dijo...

A veces usamos las letras para vomitar un montón de sentimientos y pensamientos, con dibujos cursis y letra bonita (los que la tienen).

°_°"